¡Advertencia! Este contenido puede ser perturbador para algunos lectores.
Esta nota contiene detalles sobre un accidente ferroviario grave que involucra lesiones y pérdida de vidas. Se recomienda discreción al leer, especialmente para aquellos que puedan verse afectados por temas sensibles.
Un trágico accidente ferroviario, tuvo lugar en Sarandí el 19 de abril de 2005, a las 20:05, cuando la formacion al mando de la locomotora A627 y con destino a La Plata, se estrelló violentamente contra otra que se encontraba detenida en la estación, justo sobre el puente de la Avenida Mitre.
Este choque, que involucró a dos trenes de la línea Roca operados por la empresa Metropolitano, provocó un impacto devastador de indemediato, dejando un saldo de 69 personas heridas.
En el instante mismo del impacto, un estruendo ensordecedor sacudió el aire que se cargó ademas de gritos desgarradores y desesperados pedidos de auxilio de quienes quedaron atrapados en medio de la tragedia y que buscaban una salida entre hierros retorcidos.
En medio de la gran tragedia ferroviaria, se registró un suceso que agregó aún más conmoción a un accidente ya de por sí impactante:
un joven de 35-40 años, optó por desafiar la gravedad y lanzarse al abismo desde el estribo del tren. Su cuerpo, como una marioneta desprendida de sus hilos, atravesó la baranda del viaducto y se desplomó hacia la plaza que yacia bajo ellos.
Su sacrificio, un acto de desesperación en un escenario desolador, agregó un nuevo capítulo de horror a la noche fatídica de Sarandí.

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